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Génesis - Antiguo Testamento

Introducción al Génesis

Libro del Génesis

El Génesis es el primer libro de la Biblia y el inicio del Antiguo Testamento. Constituye el fundamento de toda la Sagrada Escritura, ya que en sus páginas se presentan los grandes orígenes que dan sentido a la fe bíblica: el origen del mundo, del ser humano, del pecado y del plan de salvación de Dios. Todo el mensaje bíblico posterior se apoya en las verdades reveladas en este libro.

El nombre Génesis procede del término griego génesis, que significa origen, comienzo o nacimiento. Este título expresa con claridad el contenido del libro, que responde a las preguntas fundamentales del ser humano: de dónde venimos, por qué existe el mal, cuál es el sentido de la vida y cómo se relaciona Dios con la humanidad.

El libro del Génesis no es un tratado científico ni una crónica histórica en el sentido moderno. Es un texto inspirado que transmite verdades teológicas profundas mediante un lenguaje accesible y simbólico, propio de su tiempo, pero válido para todas las generaciones. Su finalidad no es explicar el cómo técnico de la creación, sino revelar quién es Dios, quién es el ser humano y cuál es el propósito de la historia.

Desde los primeros versículos, el Génesis presenta a Dios como Creador único, eterno y soberano. Todo lo que existe procede de su voluntad y de su palabra. La creación no es fruto del azar ni de una lucha entre divinidades, sino una obra ordenada y buena, querida por Dios. Repetidamente el texto afirma que lo creado es bueno, subrayando la bondad original del mundo.

El ser humano ocupa un lugar central en el relato de la creación. Hombre y mujer son creados a imagen y semejanza de Dios, dotados de dignidad, libertad y responsabilidad. El Génesis muestra al ser humano llamado a vivir en comunión con Dios, con los demás y con la creación, ejerciendo un dominio que no es explotación, sino cuidado y custodia.

Sin embargo, el libro también presenta con realismo la entrada del pecado en la historia. La desobediencia rompe la armonía original y genera sufrimiento, violencia y muerte. A pesar de ello, el Génesis revela desde el inicio la misericordia de Dios, que no abandona al ser humano, sino que pone en marcha un plan de salvación que se desarrollará a lo largo de toda la Biblia.

El Génesis puede dividirse en dos grandes partes claramente diferenciadas. La primera, conocida como historia primitiva, abarca los capítulos 1 al 11 y trata sobre la creación del mundo, la creación del hombre y la mujer, el pecado original, el diluvio y la dispersión de los pueblos. Esta sección aborda los grandes orígenes de la humanidad y del mal.

La segunda parte, llamada historia patriarcal, comprende los capítulos 12 al 50 y se centra en la figura de los patriarcas: Abraham, Isaac, Jacob y José. En esta sección comienza la historia concreta del pueblo de Israel. Dios elige a Abraham y establece con él una alianza, prometiéndole una descendencia y una tierra. Esta promesa atraviesa todo el libro y prepara el camino para el resto de la historia de la salvación.

La tradición judía y cristiana atribuye la autoría del Génesis a Moisés, junto con los demás libros del Pentateuco. Su redacción se sitúa tradicionalmente entre los siglos XV y XIII antes de Cristo. Aunque el texto recoge tradiciones antiguas transmitidas durante generaciones, la fe reconoce en el Génesis una obra inspirada por Dios, destinada a enseñar verdades esenciales sobre la existencia humana y el designio divino.

Biblia Reina-Valera 1909 (Dominio público)

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